dijous, 22 de juny de 2017

Danzad malditos, danzad

—¡Señoraaaa! Que es para hoy… —dijo de forma totalmente impertinente el chaval que estaba justo detrás de mí.
—“¡Сукин СъІН!” Tu serrr joven muy desconsiderrrado, tus padres no enseñarrrte suficiente educación —dije blandiendo mi bastón de forma amenazadora, al tiempo que le echaba mano al periódico que me había hecho perder la noción del lugar.— Tú herrrir sentimientos de pobre anciana, tú no darrr verrrgüenza... tú llevarrr comprrra coche como compensación, disculpa.

Toda la tienda se quedó mirándonos; el muchacho, avergonzado por su comportamiento, asintió con la cabeza y recogió mis bolsas una vez que terminó de pagar.

— No ha sido mi intención, señora —dijo el chaval cargando con los bultos.— ¿Dónde tiene el coche?
— Aquel, serrr rrrojo —dije señalando y renqueando me dirigí hacia mi coche.

Una vez que estuvo toda la compra guardada, una vez que me estuve sentada con el coche en marcha dispuesta a salir, bajé la ventanilla y, desde allí, le grité a pleno pulmón:

—¡Eh, mocoso! Ten un poco más de paciencia y educación con los mayores o la próxima vez que te vea hacer algo así te reviento la cabeza. ¡¿Estamos?! —Y sacando un dedo salí del aparcamiento a toda pastilla. Llegaba tarde a la clase de las 17:00, así que hasta que no llegué al aparcamiento no pude echarle un vistazo al periódico.
Me llamo Natascha Julenkova, tengo ochenta y cuatro años y llegados a esta edad he de reconocer que disfruto a lo grande tomando el pelo a la gente. Hace más de 20 años que llegué a Barcelona y hablo perfectamente tanto el castellano como el catalán pero a veces no puedo resistir la tentación de interpretar el papel de pobre anciana extranjera, sobre todo cuando me faltan al respeto. Esto que veis aquí no es un bastón para apoyarme, es para la danza. Si, parece obvio que llamándome Natascha y viniendo de Bielorrusia no os diga que soy bailarina, no lo voy a negar. Pues lo soy, bueno, lo fui hace ya un tiempo; ahora me gano la vida enseñando todo lo que aprendí. Tuve la gran suerte de pertenecer al Gran Ballet del Ejército Ruso de San Petersburgo. Llegué a ser una bailarina de renombre, no de las grandes, pero me ganaba bien la vida. Además, lo mejor era la libertad para viajar y más en aquellos tiempos en los que salir del país podía ser considerado como un acto de traición.
Pero volviendo al origen de mis problemas. Cogí el periódico para verlo con más calma. Si, allí estaba. Tan ufano, tan sonrisa “Profident”, tan pagado de sí mismo… Julian Gorbenko: mi amor prohibido, mi mayor enemigo. No me lo podía creer, allí estaba, en primera plana, recibiendo el reconocimiento al mérito por todo el trabajo realizado durante su trayectoria en el Ballet.
Había llegado a ser toda una estrella; primero como bailarín, luego como director de la compañía. Finalmente había hecho carrera en el mundo de la política y supongo que esta mención estaba más que financiada. Cuantos recuerdos… habíamos sido la pareja perfecta de bailarines, tan sincronizados; en un equilibrio casi perfecto entre amistad y confrontación. Ambos demasiado perfeccionistas, ninguno daba su brazo a torcer, generando así infinidad de ocasiones y motivos justificados para entrar en lo que yo llamaba “nuestra guerra fría”; en la que nos sumergíamos nada más terminar la discusión. No diré que fue su culpa exclusivamente, eso sería mentir y especialmente autoengañarme, pero fue uno de los causantes directos de mi desgracia. Después del accidente, ya no pude continuar al mismo nivel y la juventud, que viene arrasando, me apartó pronto de los escenarios. Y mientras él, cosechando éxitos. ¡Bastardo!
Salí del coche echando pestes y de la misma forma entré en la clase, donde ya se encontraban mis pequeñas bestiecillas esperando mi llegada; todos preparados con sus tutus, sus maillots y sus punteras.

—¡Comienza la clase! —grité al mismo tiempo que comenzaba a marcar el ritmo cadencioso con mi bastón.— ¡Danzad, malditos, danzad!

Relato escrito por Lola Sarrión Paterna

dilluns, 19 de juny de 2017

Uruguai 2011

El ferri em va deixar al port de Colonia del Sacramento, està a menys d'una hora d'Argentina travessant el Rio de la Plata. Per fi estava a Uruguai, terra on una part de la meva família hi va recalar els anys de la fam. No estava segur de trobar-hi cap dels seus descendents.
Després de passar pel carrer de los Besos Perdidos, em vaig trobar amb la torre del far, d'un blanc feridor, des d'una caseta adossada al costat vaig escoltar les notes d'un bandoneó. Em vaig quedar embadalit, parat davant la porta.
"Pasar vos, esta es casa de dios". Una dona alta em convidava a entrar dins casa seva, des d'on sortia aquella música que m'havia fet aturar.
Era una estanca digna, amb moltes fotografies, algunes de color sépia. Un vell assegut a una cadira de vímet estava tocant el bandoneó, els dits d'aquell home, castigats per una artrosis prou visible, eren capaços de treure del instrument, la música amb més sentiment que mai havia escoltat. "Es mi papá", em va dir la Luz.
Fa pocs dies vaig rebre una carta de la Luz, em deia que el seu pare s'havia mort mentre estava tocant el bandoneó. La carta m'ha recordat els dies que vaig conèixer a la Luz i el seu pare. Ens escrivíem, poc, però mai han faltat durant aquest anys els bons desitjos quan arribaven els nadals.
Jo havia aprofitat per saber si ella coneixia a quelcom amb el meu cognom, li vaig explicar que dos tiets havien emigrat primer a Argentina i després a Uruguai. No hi va haver sort.
Quan va saber que jo venia d'Espanya, va córrer a buscar una fotografia que em va ensenyar, era la d'una nena al mig de la família Franco, "Yo de niña bailé tango ante vuestro presidente", em va dir, jo vaig fer un somriure pel tractament que havia donat al generalíssim.
Va ser com vaig saber que la Luz havia estat una famosa balladora professional de tango, m'ensenyà fotos seves en molts teatres de tot el món. Havia començat a ballar en públic quan només tenia tretze anys.
Anàvem esgranant històries seves i històries meves quan va dir-me, "Vos se os quedáis a comer en casa", no recordo si vaig contestar, sí recordo que el "puchero" estava de mort i el "alfagar" fet a casa ajudat amb un gotet de vi dolç, estava per ressuscitar al mort.
La Luz em va contar que tot s'acabà el dia que el seu marit i parella de ball va ser assassinat quan es defensava d'un robatori. Va entrar dins una crisi que la portà l'hospital per una llarga temporada, mai més va poder ballar.
Abans d'acomiadar-nos em va donar la adreça del seu fill, viu a Girona, ens hem vist cinc o sis vegades. Sé que la Luz vindrà prest a Girona, m'ho va dir el fill. Vol conèixer el nét espanyol, que encara no ha fet l'any. M'agradarà retrobar-me amb la Luz.

Relat escrit pel Pilio Piris

divendres, 16 de juny de 2017

En cualquier forma de vida


Como cada lunes recojo a María para desayunar juntas en la cafetería Kiko de L'Eixample. María es una mujer muy metódica, lo atribuye a sus más de 50 años como bailarina y a la disciplina militar inculcada en su familia.
Fiel a sus costumbres y manías me suelta del brazo abriendo la puerta de la cafetería  con un pañuelo en la mano, entrando con el pie derecho, saludando al personal uno a uno, observando si hay gente nueva y buscando el periódico del día mientras pide con un gesto lo de siempre. Pongo sobre la mesa el único periódico libre que hay sobre la barra, María se sienta observando la fecha.
—Marta, éste diario es del sábado.
—Lo sé, tendremos que conformarnos con criticar la prensa caducada, el de hoy lo está leyendo aquel señor sentado en la barra.
Sonriendo empieza el pase de páginas por la parte de atrás, donde la prensa suele dejar el apartado de cultura. Aparece Edu sonriendo como siempre.
—¡Obsequio de la casa, bizcocho de nueces endulzado con stevia, para ir abriendo boca, rico, rico!
Mientras Edu me desglosa los ingredientes del bizcocho veo que a María le ha cambiado la cara por completo, sus ojos saturados de asombro se desplazan por las líneas, luego me cede el pliego para que lea la noticia.
“El pasado viernes Sasha Kovalev falleció a sus setenta y dos años. Estaba de espectador en el Teatro Bolshói disfrutando de la actuación de su nieto Kolya —el único que quiso seguir los pasos del abuelo— cuando un ataque al corazón lo dejó inmóvil en aquella butaca de terciopelo rojo...”
Recuerdo ese nombre, muchas tardes María sacude su nostalgia extrayendo de aquella antigua cajonera álbumes de fotos, recortes de prensa, cartas, postales mientras describe algunos romances tras los telones, aplausos y alguna que otra batallita del mundo del ballet. Guarda sus mejores recuerdos de los años que pasó en aquella academia en Londres junto a Sasha, nunca llegó a entender su repentino distanciamiento, a su mejor amigo se lo había tragado la tierra.
Observo que el estado de María cambia por segundos, sus manos temblorosas terminan esparciendo el café sobre su chaqueta blanca, histérica se levanta culpando al señor de la barra por deleitarse leyendo el periódico del día, a Edu por guardar periódicos caducados, a mí por no ayudarla a buscar la pastilla rosa para casos de emergencia. Irritada coge el diario haciéndome un gesto de fuga. Dejo a Edu la cuenta pagada.
Nos marchamos por primera vez de aquella cafetería a medio desayunar, sin leer la prensa del día, sin poner verdes a políticos, críticos y editoriales. Ya en la calle, algo más tranquila me pide que vayamos directamente a casa, prescindiría del paseo por La Ciutadela agarrada de mi brazo, necesitaba sentarse tranquilamente a releer de nuevo ese artículo, creer creérselo. Al llegar, el portero nos dice que había llegado un paquete para María con un remitente un tanto extraño, lo cojo y María en seguida reconoce la letra de Sasha Kovalev, no podíamos creerlo. Subimos a casa, invito a María a sentarse en su sofá mientras preparo café, me pide que me quede a su lado y le ayude a abrir el paquete. Era una caja del mismo color que la noticia del periódico, dentro, un sobre de un notario ruso y unas zapatillas de Ballet con el nombre de María Sastre del Valle escrito en la suela. Cara y manos de María eran una coreografía de emociones, abrimos el sobre encontrando una carta en ruso escrita de puño y letra por Sasha y tras ella una traducción al castellano por la notaría.
“Querida María.
Si estás leyendo estas palabras es que me ha sorprendido la muerte. Redacto esta carta y me estoy imaginando tu cara al ver tus zapatillas, aquellas que hice desaparecer momentos antes de aquella prueba para el Cascanueces, éramos muy jóvenes, todos queríamos vivir ese sueño, pisar el Hermitage a lo grande. Necesitábamos subir peldaños a cualquier coste, Irina quería ese papel y accedí a sus chantajes como lo hizo George con vuestro noviazgo, declarando a la prensa amarilla su verdadera identidad sexual. No sé si llegaste a saber que aquellos poemas en su nombre fueron escritos por mí, sí siempre estuve enamorado de ti. Es de ser muy cobarde declarar todo esto en una carta que lleva como remitente mi muerte. Tengo que reconocer que el remordimiento siempre me ha acompañado tanto o más que tus zapatillas. Me prometí a mí mismo localizarte, llamarte y devolvértelas en persona pero ya ves, he consumido todas las oportunidades, al final la muerte se encargará de hacerlo. Sé que me tenías un gran aprecio y que me perdonarás. Te quise y te querré siempre en cualquier forma de vida.

Sasha”.

Relato escrito por Mónica Torralba

dijous, 15 de juny de 2017

Dansa russa

Sóc Svetlana Damilova, la més gran ballarina de tots els temps encara que em vulguin comparar amb la Paulova que no m’arriba ni a la sola de les meves sabatilles de punta. Els més exigents crítics em saben valorar, estic per damunt de totes, sóc única, la gran Svetlana, la divina.
Han passat uns quants anys des de que la meva passió per la dansa es va començar a manifestar, de ben petita i per sorpresa de la meva mare que no entenia d’on treia aquells moviments. Vaig néixer en una zona rural prop de Sant Petersburg i la meva primera infància va ser trista i miserable i sobretot, freda, un fred que se’m ficava dins meu. Orfe de pare des dels dos anys, la meva mare feia el que podia per donar-nos una mica de menjar als meus dos germans i a mi, el què podia ho vaig saber amb el temps. Venien homes atrets per la bellesa i per la seva complaença. N’hi va haver un que un dia va venir carregat amb un gramòfon i per primera vegada vaig sentir música i em va transformar, em vaig deixar endur i vaig ballar i quan ja no sonava jo sentia aquell so i ballava i ballava i era feliç i no tenia ni gana ni fred.
Vaig veure en un diari que un dels visitants es va deixar a casa una fotografia d’una ballarina en un gran teatre de Moscou i amb molta dificultat vaig llegir la noticia. Vaig saber que existien llocs on es ballava al so de la música de molts instruments.
Un dia de primavera vaig fugir de casa amb el que poc que podia portar. Vaig caminar molt, tenia gana i set. Miraculosament un carro es va parar i al veurem en aquell estat lamentable em va portar a Sant Petersburg i també em va facilitar transport per anar a Moscou.
Per fi s’havia acomplert el meu somni. Vaig buscar el teatre on hi havia el ballet Bolxoi, el de a fotografia. Allà m’hi vaig estar fregant escales i camerinos a canvi d’un petit racó als soterranis i una mica de menjar. No em perdia cap assaig, cap espectacle, em coneixia els noms de totes les ballarines i ballarins; les obres que s’hi representaven: El llac del cignes, la Bella dorment, el Trencanous ... em sabia les passes de memòria. Quan la funció acabava i el teatre estava buit jo ballava a l’escenari i em creia una solista o més i tot, una primera ballarina, el més alt estatus.
Un dia que em creia sola algú em va veure i ja tot va ser diferent. Tenia 12 anys i segons em van dir llavors un futur molt prometedor. Em van alimentar bé per poder aguantar les hores i hores de classes i assaigs. Ben aviat vaig formar part del grup de ballarines i molt poc després ja vaig ser solista, el meu somni. Tots els meus esforços es van veure recompensats. Vaig actuar als millors teatres del món: la Scala de Milà, el Royal Ballet de Londres, el New York City Ballet, el Ballet Nacional de Cuba ...
Em vaig casar amb un ballarí de segona que de seguida va deixar de ballar per fer-me d’assistent, tractar amb els representants dels teatres, acordar el meu caché, coordinar els viatges. Vam fixar la nostra residència a Londres encara que
constantment viatjaven i mai no vaig trobar el moment de tenir fills; no volia espatllar la meva carrera ni la meva figura. Quan no actuava estava constantment fent classes per refinar i mantenir la meva tècnica i el meu estat físic.
Tot això ho estic pensant, tancada en una habitació minúscula totalment encoixinada. No hi ha res, m’hi van tancar ahir després de l’atac de nervis que vaig patir a la suite de l’hotel on vaig destrossar tot el que vaig poder. Havia tornat a passar el que havia passat feia dos anys al Liceu de Barcelona quan amb molta pena vaig estar preparant un gran espectacle per acomiadar-me professionalment. El Liceu es va cremar. Ara, dos anys més tard, aguantant el dolor insuportable d’una lesió al peu dret, em trobo que el teatre de la Fenice també s’ha cremat. Tot era a punt, el teatre, l’obra Coppèlia on em podia lluir però sense massa dificultat pels meus 60 anys, autoritats de la ciutat, intel.lectuals reconeguts mundialment, artistes de tots els àmbits ... Jo m’imaginava els aplaudiments dels públic dret i cridant “bravo”, una pluja de flors, rams de flors i per fi el descans a tants anys d’esforços i disciplina. Em tracten de boja, no es poden ni imaginar pel que estic passant i el que estic patint. Quan pugui tornaré a fugir com quan era nena.

Relat escrit per la Mar Bruguera

dilluns, 12 de juny de 2017

Tertúlia lletrícola de juny 2017 - Manual per a dones de fer feines


Divendres passat, la nostra tertúlia lletrícola va tenir com a protagonista a Lucia Berlín, una escriptora de contes nord-americana exponent del gènere més post-modern i de moda: l'auto-ficció.

En d'altres autors, comparar vida i obra és un exercici fútil (Jules Verne no va viatjar ni de bon tros el que farien suposar els seus relats), però en el cas de la Lucia (com el de Jack London per tornar al segle XIX), vida i obra s'entrelliguen. Lucia Berlin (Alaska, 1936 – Califòrnia, 2004) ha estat comparada per la crítica literària amb altres autors estatunidencs com Ernest Hemingway o Raymond Carver. Al llarg de la seva carrera va escriure 77 contes. Es va casar tres vegades. La primera, als 19 anys, amb un escultor que va abandonar-la després del segon fill. La segona, als 22, amb un músic de jazz que acabaria enganxat a l’heroïna. La tercera, amb el que fou el pare dels seus altres dos fills i de qui es va divorciar l’any 1968. Amb quatre fills per criar tota sola va fer front a l’esclerosi i diversos episodis d’alcoholisme, amb el pas per diferents centres de desintoxicació, sempre patint una successió de feines temporals i precàries. Una vida que es veu reflectida en la seva prosa.


M’encanten les cases, tot el que em diuen, i és un dels motius pels quals no tinc cap inconvenient a fer de dona de fer feines. És com llegir un llibre. (Lucia Berlín)





El millor anàlisi de la prosa de Lucia Berlín i del perquè el que escriu es Literatura (sí amb majúscules) l'he trobat en aquesta ressenya d'Henar Morera:
http://anoiadiari.cat/preferits/manual-dones-fer-feines-lucia-berlin/

La velocitat de la seva prosa provoca un ritme lector que deixa una impressió abassegadora. S’ha de parar. Quan t’hi tornes a posar, tant tu com els contes ja no sou iguals. Per moments et fa vergonya ser feliç o tenir una vida que no vius al límit. Les seves protagonistes, moltes dones o una de sola, representen l’altra cara del somni americà; clients en bugaderies, pacients de codi blau, mestres d’espanyol, dones de fer feines que roben, alcohòlics en rehabilitació, una mare que només dorm i beu, una germana a qui diagnostiquen un càncer dues setmanes després d’haver-se enamorat... “Càsum Judes.” L’energia de la veu narradora se t’emporta: “Un moment. Deixeu-me explicar.”

Un altre comentari, més personal, és el que fa el traductor dels seus contes a la revista Núvol: https://www.nuvol.com/opinio/lucia-berlin-manual-per-a-dones-de-fer-feines/

Lucia Berlin va morir el dia que feia 68 anys i ens va deixar un llegat en forma de relats. Tot i que ella tenia Txèkhov com a referent, l’han comparada amb Alice Munro o Raymond Carver. Jo la trobo molt més carveriana. De fet, en alguns moments m’ha recordat Fante o fins i tot Bukowski o, més ben dit, m’ha fet pensar en el que Fante o Bukowski haurien escrit si, en comptes de tenir temps per dormir la mona, s’haguessin hagut de llevar a les set a preparar l’esmorzar dels seus fills.


dijous, 8 de juny de 2017

Guanyadora del repte del mes de maig

Doncs ja tenim guanyadora del repte del mes de maig i per tant, el seu relat serà emés al nostre programa de ràdio a partir de la temporada vinent, ja que aquest dia 24 de juny serà el nostre darrer programa de la temporada.

I sense més espera, la guanyadora és:

Mònica Torralba 
amb el seu relat
(podeu llegir-ho fent click al títol)


I a partir d'aquest moment ja podeu enviar el vostres relats mitjançant els missatges de Facebook (feu-vos seguidors de la nostra pàgina). El repte de juny és:

-Tenim un personatge principal: Una iaia que va ser ballarina a la seva joventut. Reflexioneu sobre la seva vida i feu un relat on passi alguna cosa que la tregui de polleguera. L'heu de portar a un atac de nervis.
-El relat ha de tenir un màxim de 800 paraules
-Pot ser escrit tant en castellà com en català
-Termini: fins el 30 de juny a les 23:59 hores

És temps d'escriure!

dimarts, 6 de juny de 2017

Eines d'escriptura per Maria Catalá i Rosa Tirado (VI)

Programa emés a Mataró Ràdio el febrer de 2017

Parlem de l’estil literari, és a dir dels trets literaris que caracteritzen i diferencien els escriptors. Aquella manera particular de construir la trama, els recursos que utilitzant per resoldre-la, la llargària de les frases que fan servir, el lèxic i la musicalitat que es desprèn de la lectura del text.
L’estil és una manera de veure el món. Uns el veuen amb optimisme, altres amb pessimisme, amb ironia, amb sarcasme, amb catastrofisme...
Així com hi ha persones que ens expliquen un succés amb quatre paraules i n’hi ha d’altres que s’hi passen tres hores, hi ha escriptors que trien un estil senzill i nítid i d’altres que allargassen les descripcions, hi barregen anècdotes supletòries o fan servir un llenguatge recarregat i ampul·lós.
Recordeu com parla la Colometa? La protagonista de La plaça del diamant?

«La Julieta va venir expressament a la pastisseria a dir-me que, abans de rifar la toia, rifarien cafeteres; que ella les havia vistes: precioses, blanques, amb una taronja pintada, partida en dues meitats que ensenyava els pinyols».

Sembla com si estigués parlant, oi? Sona planer i sembla escrit sense esforç, tal com raja. I és que la Mercè Rodoreda és un bon exemple d’aquests escriptors d’estil senzill i nítid, que només s’aconsegueix amb molt de talent i moltes novel·les escrites.
Les descripcions tant de personatges com de l’entorn són una bona manera d’observar l’estil dels escriptors. Les paraules senzilles o cultes que utilitzen, la manera com construeixen les frases: curtes o llargues, amb ritme o sense ritme. L’ús que fan o no de les metàfores i, una cosa que és molt important a l’hora d’arribar al lector, la seva capacitat per transmetre’ns les emocions dels personatges. Tot això conforma l’estil de l’escriptor.
La Maria Antonia Oliver sap com dibuixar un personatge en un parell de línies.

«Vaig conèixer la Joana a Barcelona l’any 1979. Era una dona de 69 anys, extraordinària, molt guapa, molt grassa, molt vital. Em va explicar la seva història i jo li vaig dir que en volia fer una novel·la. Ella es va posar a riure i em va dir: «Però si és un melodrama».

A Habitacions tancades, de la Care Santos hem trobat aquesta descripció de la comadrona que atén la Teresa. Com que en aquest cas es tracta d’un personatge secundari, la Care no s’hi entrenen i amb quatre trets estem veient la dona al costat del llit:

«Teresa abre los ojos y tropieza de pronto con la mirada estupefacta de una mujer gruesa, bajita, de cara redonda, mejillas flácidas y pies diminutos».

A Joc de llunes, de l’Emília Illamola, trobem una descripció més aviat d’estil poètic. Es tracta d’un autoretrat, d’una dona que es descriu a si mateixa.

«A contrallum em veia les arrugues dels ulls, el coll, la pell pigada de les mans, taques fosques acumulades pel pas del temps i em semblava que a contrallum, m’entenia millor».

En quant a les frases i als paràgrafs, la seva longitud contribueix molt a que la narració tingui o no un bon ritme. Com la música tenen el seu propi tempo i han de reflectir el contingut, han d’acompanyar-lo i subratllar-lo.
A Vents més salvatges de la Bel Olid, un dels personatges agafa un grapat de sorra i després la deixa anar a poc a poc. La longitud de les frases sembla acompanyar el recorregut de la sorra:

«Deixa corre la sorra entre els dits, la fa caure a sobre els peus en una cascada que comença a poc a poc i es va precipitant cada cop més, fins que gairebé no en queda i torna a caure lenta, reticent d’acabar, de deixar els palmells».

I és que el què intentem fer, quan escrivim, és que el lector vegi i experimenti el que estem veient i experimentat nosaltres als nostres caps.
Un dels gran reptes al que s’enfronten els escriptors novells és trobar el seu propi estil.
En iniciar-se en l’escriptura, és força comú creure que l’ús d’un vocabulari rebuscat amb molts adjectius i sinònims, moltes frases subordinades i intercalar moltes metàfores, fa que el nostre text tingui una qualitat literària comparable a la dels grans escriptors i res més lluny de la realitat. D’aquesta manera l’únic que aconseguim és escriure un text obscur, pesat i carregós.

dilluns, 5 de juny de 2017

L'exposició "Un planeta de valors" és al Tres Roques aquest mes de juny

L'exposició itinerant "Un planeta de valors" es troba aquest mes de juny al Centre de formació permanent Tres Roques de Mataró, la casa on va néixer Planeta Lletra com a col.lectiu d'alumnes dels cursos d'escriptura.
Dissabte 3 de juny, al migdia, ens vàrem trobar alguns autors de contes publicats a la revista amb en Joan Salicrú, co-director, i vàrem explicar-nos entre nosaltres la gènesi dels contes i el perquè vàrem decidir enviar-los a la revista Valors.








David Prats explica l'origen del seu relat
Maria Català explica l'origen del seu relat
Marta Lacruz explica l'origen del seu relat
Montse Pérez explica l'origen del seu relat
Joan Salicrú parla de la revista Valors




dijous, 1 de juny de 2017

Votacions relat del mes

Ja podeu votar el vostre relat favorit del mes de maig.
Trobareu l'enquesta a la columna dreta del blog.

Recordeu que podeu tornar a llegir els relats a concurs, picant sobre el títol del relat:


Teniu fins el dia 7 de juny a les 23:59 hores per votar.
Properament anunciarem qui ha estat el guanyador o guanyadora del repte del mes de maig.

dimecres, 31 de maig de 2017

Programa de ràdio del 27 de maig

Dissabte passat vam tenir un dia molt complert amb el vermut literari que vam fer amb la María Barbal i amb l'emissió del nostre programa de ràdio mensual a Mataró Ràdio (89.3FM).

Encara no l'heu escoltat? Us el deixem per aquí.
Trobareu una entrevista amb el Miguel Guillén, autor del llibre "Podemos-Izquierda Unida. Del desamor a la confluencia", una altra amb la lletrícola Montse Pérez, l'agenda i per descomptat la secció Eines d'escriptura.

Desitgem que us agradi!

dimarts, 30 de maig de 2017

Vermut literari amb Maria Barbal

La Maria Barbal escoltant la presentació de l'acte.
Avançava damunt la sorra, només lamentant les sabates encara d'abans, i mirava l'aigua, el davallar d'onades mullant. De tant en tant, una ventada que es calmava amb l'esgarrinx de ferro contra ferro. El tren que arribava, el tren que sortia.
                (Maria Barbal - País íntim).

Em trobo amb la Maria a l'estació de la Renfe. Havíem quedat que la portava en cotxe fins el Tres Roques. La plaça del Canigó no és fàcil de trobar per a qui no coneix Mataró. Quan hi arribem, ja són a la sala uns quants lletrícoles, entre ells la Lola, l'encarregada del pica-pica que farem després de la xerrada i la Heidi que ha muntat la paradeta amb els nostres llibres i revistes i els llibres de la Maria que ens ha deixat Buc de llibres per a vendre.

Conversem de forma distesa una estona, ja que hem arribat amb temps de sobres abans de començar. Som puntuals, el nostre temps és limitat pels horaris de dissabte del centre. Sabem que tenim una hora i escaic, més el que duri el vermut fins a que ens facin fora.

En David obre l'acte presentant la Maria i recordant una professora que ell va tenir i que deia que la coneixia de d'infantesa. En David també parla dels seus orígens familiars a la Ribagorça, terra molt propera al Pallars de la Maria Barbal.

Jo enceto titubejant alguna pregunta, potser no massa entenedora. Però passat aquest primer moment de dubte entre si m'he deixat entendre o si m'han entés, la conversa flueix i la Maria explica com construeix històries i va responen a les preguntes que li fem molts dels lletrícoles presents en rotllana. Creació de personatges, estructura, veus narratives, barreja de registres... tot allò que ens va ser possible preguntar i que ella atenta i didàcticament ens va respondre.






La meva existència no val més que la d'una llamborda d'aquest carrer on visc ni la d'un glop d'aigua de la Noguera i ja no parlaré d'un determinat arbre, qualsevol és bo, amb les arrels que l'ajunten a terra i l'ombra que les seues fulles fan. I no obstant això, s'hi assembla.
              (Maria Barbal - Mel i metzines)



dijous, 25 de maig de 2017

Amesia voluntaria - novel.la de Marta Novellas

La Marta tracta un dels grans temes de la literatura universal, el de la identitat: deixar enrere el passat i la gent que en forma part, construir un nou "jo". I per fer-ho es necessita practicar una amnèsia voluntària.
Però és realment possible ser una altra persona? A la novel.la sembla que quan l'Isabel -la protagonista- adopta per atzar el nom de Paloma, esdevé ella mateixa i abandona una falsa persona, el que els altres havien volgut que fos.
Moltes obres literàries han jugat amb protagonistes que necessiten abandonar la seva història personal per a buscar la seva autèntica identitat. A vegades ho aconsegueixen però, finalment, s'han d'enfrontar amb el que han deixat enrere. Algunes d'aquestes novel.les són "La identidad" de Milan Kundera, "La huida" de Georges Simenon; o més a prop nostre "El amante bilingüe" de Juan Marsé.
Existeix una realitat absoluta en el ésser humà? O sempre ens estem definint?
La Marta Novellas signant dedicatòries als/les lectors/es
Paloma es converteix en una coneguda restauradora de mobles. Però el que la impulsa a aquest món va més enllà de l'ofici en si. La trama, molt ben lligada, a més a més ens regala una tensió latent que fa que vulguem continuar llegint fins el final i ve acompanyada de moments on els sentiments estan a flor de pell. Sentiments que tan bé sap descriure la Marta.

(Selecció del text escrit per Cristina Valls per a presentar la novel.la)

dimecres, 24 de maig de 2017

Passi a la bona vida

El telèfon començà a sonar de matinada, eren quarts de cinc. La seva insistència se’m ficava al cap i em va obligar a llevar-me. Havia anat molt tard a dormir amb tots els preparatius i a més a més m’havia costat molt de dormir-me.
Com una somnàmbula vaig arribar a la tauleta del telèfon amb la por que no pengessin en vista de la meva lentitud en arribar-hi. No van penjar. No sabia qui podia ser, jo estic sola i no tinc ningú per qui hagi de patir. Malgrat tot no estava gens tranquil·la i el cor se’m va disparar dins el pit.
A l’altra banda de la línia una veu profunda em va preguntar si jo era... i va dir el meu nom i cognoms. Intrigada, vaig respondre afirmativament.

―Tinc el teu bitllet ―em va dir llavors la veu.
―El bitllet? A quin bitllet et refereixes?
―Vinga, noia, vinga, que per a mi no és cap secret, no et facis ara la ingènua.
―Mira, no sé qui ets ni que pretens amb la teva trucada.

I vaig penjar. M’havia despertat de cop. Vaig córrer a buscar la bossa. Vaig remoure el seu contingut i vaig trobar el que cercava però el bitllet a la llibertat no hi era. Em va agafar de tot. L’havia guardat dins la bossa preparat per a ser utilitzat en breu. Sí, hi havia la cartereta que et dona l’agència amb el patracol de papers i la reserva d’hotel (que no pensava utilitzar), però allà el bitllet no hi era. Què n’havia fet?
Vaig asseure’m al llit i em vaig esprémer les meninges per recordar els meus passos.
El dia anterior havia fet el desfalc. Al banc on vaig treballar fins ahir mateix i del que m’he acomiadat a la francesa, no tardarien en descobrir-ho, però jo per llavors ja estaria en parador desconegut. Ara el meu compte corrent ―que havia obert, sense problemes, en un paradís fiscal―, lluïa amb una quantitat molt, però que molt respectable que em permetria viure amb confortabilitat la resta dels meus dies en un país sense tractat d’extradició. Dies abans havia anat a diverses agències de viatges. A la primera vaig comprar un bitllet a Madrid, a la segona un altre a Amsterdam i finalment, a una agència fora del meu barri, un altre bitllet a les Illes Maldives, aquest últim era el que no trobava...
Hòstia, aquella veu!... de sobte la vaig recordar, era l’home de l’agència on vaig comprar el meu passi a la bona vida.
El telèfon tornà a sonar...

Relat escrit per la M. Rosa Salas

dimarts, 23 de maig de 2017

Ayuda a tiempo

El teléfono empezó a sonar de madrugada, una aceleración de latidos me invadía por dentro. Exploré con mi mano la zona donde supuestamente había dejado el teléfono móvil antes de irme a dormir, fueron solo tres timbres, lo recuerdo perfectamente, solo tres, pero mi mano y mi pereza no fueron lo suficientemente hábiles para llegar a tiempo cuando dejó de sonar.
Intenté abrir mis ojos con la desgana de un domingo de resaca, busqué torpemente las gafas, observé la hora, las 4:55h. Enfoqué mi vista en el número que aparecía como desconocido, no le di importancia, aunque sentí cierta rabia por ese despertar tan brusco y haberme partido en dos el sueño. Cuando ya empezaba a tranquilizarme oigo el timbre de la puerta, asustada me incorporo de la cama, la persona que estuviese con el dedo pegado al timbre seguía obstinada en que mi cabreo fuese en aumento.
Me dirijo al portero automático y a través de la cámara solo distingo el cuerpo de un hombre escuálido e inquieto pero no consigo ver el rostro, de repente su voz de alarma me describe quien es. Álex, un amigo del barrio y ex compañero de piso de mi hermana Carla. Podía verle la cara manchada de sangre y en sus ojos el reflejo de la urgencia. Le abro la puerta pensando en la mancha que estaría dejando en la alfombra de la comunidad, le hago pasar directamente al baño.
–Esther, tengo que contarte algo, pero por favor no se lo digas a nadie, por favor prométemelo, por favor dime que se quedará entre nosotros, dime que... –¡Shhhh! No hables alto que no son horas, tranquilízate, dime ¿quién te ha hecho esto? –Sandro, pero por favor, tienes que prometerme que... –Tranquilo, cuéntame lo que quieras, te aseguro que de estas cuatro paredes no va a salir tu secreto. –Estoy metido en un lío bastante gordo y quiero ponerle remedio hoy.
Mientras le ofrecía un café culpaba a Sandro, un amigo de la universidad que acabó siendo el propietario de un par de locales de copas de la ciudad, fue él quien le ofreció el trabajo más sucio sin él saberlo. Culpaba a Sandro de caer en la venta de algunas drogas, a probarlas, a necesitarlas y a robar para pagarlas. Esa noche confesó que fue él quien robó en casa de mi hermana el dinero recaudado de una feria gastronómica que organizaron juntos. Que se inventó que le habían robado en el autobús aquel billete de 500€ que su padre le dio para que se comprase un ordenador portátil.
–Esther, te juro que yo no quería, pero yo... –Mira tío, espero que no hayas venido a interrumpir mi sueño para... –No Esther, he venido a ti porque estoy huyendo de una vida que no quiero llevar. Hoy me he encarado a Sandro, he decidido no volver a su local, hoy he decidido no vender más sustancias, ni consumirlas. Hoy vengo a pedirte ayuda.

Relato escrito por Monica Torralba