Relats mes d'abril: el viatge

EL VIATGE (ESCRIURE)
Hi ha molts tipus de viatge. No tots son físics, i dels que no son físics alguns no necessiten estimulants. Per mi escriure és com un viatge. És endinsar-me en  una part de mi mateixa on es guarden les històries  i buscar-les. Després només cal escriure. Això és el viatge. Els viatgers-escriptors poden necessitar coses diverses, alguns necessiten llapis i paper per començar, molts tranquil·litat, hi ha a qui li cal una mica de música, un té i unes galetes, i fins i tot hi ha dones que necessiten una habitació pròpia. Jo només necessito l’ordinador i teclejar. De la resta me’n oblido fins a la tornada. A la tornada, cal revisar el que s’ha escrit, donar-hi sentit.  Corregir, retallar i enganxar, potser deixar-ho reposar i tornem-hi. I al final queda una història que voldries que fos també com un petit viatge per qui la llegís.

Comentaris

  1. EL VIAJE

    “Viaje con nosotros, si quieres gozar...” Esta canción me regaló muy buenos momentos. Sonaba por los años ochenta a manos de la orquesta Mondragón. Era una música muy pegadiza, y el aire cómico del cantante, la hizo todavía más popular. Cómo la bailábamos en las fiestas del barrio. Nos poníamos en fila india, al estilo conga, y recorríamos la plaza levantando la pierna a un lado, y hacia el otro con movimientos de gran precisión y sincronización. Posteriormente, a medida que avanzaba la música, la alegría se convertía en un divertido caos de piernas retorcidas, patadas y amasijos de brazos, muchos de ellos de desconocidos. Y podía finalizar en una coreografía libre, normalmente con saltos y locos tarareos.
    En realidad el tema, hablaba de disfrutar viajando, no de enloquecer bailando y yo por aquel entonces, no viajaba mucho.
    Vivía en casa de mis padres, pero no era una “nini”. Estudiaba y hasta trabajaba en un burguer muy conocido todos los fines de semana. Todavía no había llegado el euro, así que cobraba un misero sueldo en pesetas. Aún así, si hubiera ahorrado algo, me lo habría gastado en unos ajustados tejanos de marca. Tenía otras prioridades. No fue hasta acercarse los treinta años, cuando viajé fuera de la península por primera vez. Organizamos una ruta en coche por Escocia con mi primer novio serio. Y volví soñando con volver algún día. Recogí todo lo que pude, y lo guardé en un diario, en una oveja de peluche y en algún rincón de mí.
    Y desde entonces, no hay país poco atractivo con el que no quiera intimar. No hay gente poco interesante, con la que no quiera compartir. Las fronteras se difuminan cuando se las atraviesa, enriqueciéndonos con su generosidad, aprendiendo de su cultura, de su historia, de sus vidas.
    La canción creo que continuaba así: “... viaje con nosotros a mil y un lugar y disfrute...” Antes sólo bailaba con su melodía, ahora también escucho sus sabias palabras y viajo, gracias señor Gurruchaga.

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